Visitas al veterinario con tu gato

Cómo llevar a tu gato al veterinario de forma segura

Tiempo de lectura: 7 min.

Meter a tu gato en el transportador y llevarlo de forma segura al veterinario suele resultar estresante tanto para vos como para él. Sin embargo, las revisiones son importantes para asegurarse de que tu gato esté sano y en forma. Y, si está enfermo, es posible que necesite hacer visitas al veterinario con más frecuencia. ¿Qué podés hacer para que la experiencia resulte más positiva para todos?

Pareja sonriendo mientras sostiene un gato.

¿Por qué a mi gato no le gusta ir al veterinario?

Hay muchos motivos por los que las visitas al veterinario pueden ser estresantes para los gatos... y también para nosotros, sus tutores.

Imaginá que un día estás en casa tranquilamente y, de pronto, alguien te saca de ahí para meterte en una caja y llevarte a un lugar desconocido. En esa situación, vos podrías sentir ansiedad, así que no es difícil entender por qué a tu gato puede pasarle lo mismo.

Entender las razones por las que tu gato se pone tan nervioso es el primer paso para ayudar a tu mascota a sentirse más cómoda. Estos son algunos de los motivos más comunes:

Enfermedad, dolor, malestar

Con suerte, tu gato solo irá a una consulta veterinaria a hacerse revisiones periódicas. Pero, si se siente mal o tiene dolor, lo normal es que el estrés y el nerviosismo empeoren.

Cambios en la rutina

Como sabés, los gatos son animales de costumbres y adoran las rutinas. Las visitas al veterinario, precisamente, suponen un cambio en sus hábitos domésticos ya que quizás, no se le permita salir afuera o comer a sus horas normales, lo cual puede resultar confuso para tu mascota.

Desplazamientos

Los gatos son territoriales, por lo que salir del entorno de su hogar les genera ansiedad. El movimiento del auto también puede afectarles ya que pueden sentir náuseas o mareos.

Ausencia de vías de escape

Cuando tienen miedo, muchos gatos preferirían escapar, pero, cuando van al veterinario, al ir en el transportador, no pueden hacerlo. Además, a los gatos les gusta estar en altura, por lo que verse metidos en una transportadora sobre el piso puede ponerlos nerviosos.

Sensaciones desconocidas

Los gatos son sensibles a los olores y al tacto de los desconocidos y, en el veterinario, es muy posible que se expongan a ambas cosas. Esto suelen interpretarlo como una amenaza, pero, claro, no pueden escapar.

Experiencias anteriores

Por desgracia, pero probablemente inevitablemente, algunos gatos recuerdan anteriores visitas al veterinario que les resultaron desagradables, y eso puede generar una asociación negativa. Al fin y al cabo, no saben que las inyecciones que les ponemos son para protegerlos de enfermedades o para curarlos: desde su perspectiva, solo los estamos pinchando con objetos puntiagudos.

¿Cómo puedo hacer para que sea más fácil?

Es posible que creas que tu gato se va a poner nervioso cada vez que vaya al veterinario, sobre todo si fue así en ocasiones anteriores. Pero queremos que tengas la tranquilidad de que eso puede mejorar.

Las visitas al veterinario son importantes y es esencial cumplir con ellas. Por eso es crucial conseguir que la experiencia resulte lo más fácil posible.

Acá vas a encontrar algunas cosas con las que podés reducir el estrés de tu gato... ¡y el tuyo!

Planificá bien el viaje

Si puedes planificar la visita con antelación, intentá cuadrar los tiempos para que la rutina de tu mascota no se vea gravemente alterada.

Por ejemplo, pedí la consulta veterinaria para un poco después de su hora de comer habitual. Así, vas a tener la seguridad de que va a estar en casa en ese momento para poder meterlo en a transportadora y llevarlo directo a la consulta. Obviamente, si tu gato no se siente bien y necesita una consulta urgente, quizá no te sea posible, pero, si se puede elegir la hora, tenélo en cuenta.

Un gato descansando en el regazo de una persona en el interior.

Usá un buen transportador

No es seguro llevar a tu gato al veterinario suelto en el auto o en brazos, aunque esté enfermo o esté acostumbrado al arnés.

Para llevar a tu gato al veterinario con seguridad, es importante dar con un transportador robusto que sea fácil de usar. Elegi uno que sea resistente (¡el cartón le le va a durar dos arañazos!), se abra por arriba para meter y sacar a tu gato cómodamente, y que sea de limpieza fácil.

¿Cómo meter a tu gato en el transportador?

Meter al gato en el transportador va a ser más fácil si no esperás a justo antes del viaje para usarlo. Lo ideal es que el transportador sea una parte más de la casa, para que lo huela y se vea como algo familiar. Si tu mascota elige dormir o comer en él, puntos extra. Si lo pensás, estar dentro de un lugar seguro cuando afuera pasan cosas inquietantes da mucho menos miedo que entrar y salir de un lugar nuevo y perturbador.

Colocar dentro del transportador la camita de tu gato o una prenda de ropa que pertenezca a un tutor de su confianza puede dar tranquilidad a tu mascota. Otra posibilidad para calmarla es frotarle un trapo por la cara y meterlo en el transportador para impregnarlo de feromonas naturales.

Rociar el transportador con feromonas sintéticas o usar tranquilizantes naturales o medicinales son otras cosas que pueden ayudar a que la experiencia resulte menos agobiante. Consultá las opciones con tu veterinario.

El viaje

Cuando tu gato esté metido en el transportador, tapalo con una toalla o una manta para crear oscuridad dentro, porque eso puede calmar a tu mascota. Si viajas en auto, colocalo de forma segura, ya sea encajado en el espacio para los pies o sujeto con un cinturón. Asegurate de que el transportador no vaya inclinado. Manejá despacio y con cuidado hasta la clínica. Sabemos que querés llegar pronto para poder sacarlo y tranquilizarlo, pero a nadie le gusta ir dando tumbos, ni a las personas ni a los gatos.

La sala de espera

Cada clínica veterinaria tiene su espacio, distribución y organización propios, y algunas consiguen que sus espacios y su personal sean especialmente considerados con los gatos. Para encontrarlas, busca clínicas amables con los gatos. Lo ideal es que tengan una sala de espera independiente para los gatos. Intentá colocar el transportador en un lugar en altura en vez de en el piso y dejalo tapado con la toalla o la manta para que tu mascota no vea a los demás animales.

¡Ayuda! Mi gato se vuelve loco cuando ve el transportador.

¡Que no cunda el pánico! Ese es un problema de lo más normal.

Si tu gato se resiste al viaje y no tenés tiempo para acostumbrarlo al transportador, hay otras maneras de evitar una batalla campal que termine con heridos. Colocá el transportador atrás tuyo, a poca distancia para tenerlo a mano, pero sin que tu gato lo vea. Elegi una manta o una toalla gruesa, preferiblemente una cuyo olor le resulte familiar, y envolvelo en ella de manera rápida pero delicada. Meté inmediatamente a tu gato con la toalla en el transportador y cerrá la puerta.

Con esta técnica, es posible que sientas que estás traicionando la confianza de tu gato. Por eso, Intentá recordar que, después de la consulta veterinaria, podés empezar a acostumbrarlo al transportador para que la próxima vez no haga falta recurrir a este sistema.

Tener un gato que viaja tranquilo y sin problemas al veterinario puede ser de gran alivio y reducir el estrés en un momento de preocupación. Intentá mantener la calma aunque el proceso sea estresante y frustrante, ya que así tu gato también se sentirá tranquilo y seguro.

Hablá con tu veterinario para averiguar qué puede poner él de su parte para que la experiencia sea positiva. Juntos, lograrán los mejores resultados.

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